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La palabra de Dios para ti en este Viernes

La palabra de Dios para ti en este Viernes

Dios abrirá un camino donde no lo hay.

Así dice el SEÑOR, que abre camino en el mar y sendero en las aguas impetuosas; Isaías 23:16

Habías llorado y hoy has recibido palabra de Dios para tu vida diciendo que Él ha escuchado tus ruegos, y ha visto tus lágrimas, y que te alegres en su salvación, pero…. ¿Y tu futuro?

¿Qué pasará conmigo? Te preguntas… Y esta es la respuesta:

No importa que tan tempestuosas sean las aguas, o que tan abrasador el fuego, o que tan violentos los vientos, El Señor te cargará en sus brazos y abrirá camino para ti:

¿Qué es lo que debes de hacer? ¿Cuál es tu parte en todo este plan divino?

Como un hijo debe creerle a un padre que le ama, así tú le debes de creer a tu Padre Celestial.

Él ya te había dicho que en este mundo tendrías aflicción, pero hoy él te dice:

“Confía, porque yo he venido al mundo” Juan 16:33

Tu parte es creerle a tu Padre Celestial. ¿Estás dispuesta, dispuesto?

Permíteme orar por ti:

Padre eterno, yo sé que tú me escuchas, y se bien que tú conoces el corazón
Puedes compartir esta oración con aquellos que amas

Padre eterno, yo sé que tú me escuchas, y se bien que tú conoces el corazón de mi amada hermana, y de mi hermano que están leyendo estas palabras. Yo te pido que conforme sus ojos gastados por las lágrimas se nutren del alimento que viene de tus palabras, en sus corazones ellos puedan sentir:
– Que tu presencia los llena, y en su interior sienten esos ríos de agua viva que vienen de tu Espíritu.
– Que su tristeza se va, en El Poderoso Nombre de Jesús, y que la alegría y el gozo vienen, aun transformando su rostro dándoles la felicidad y la paz que ellos anhelan.

– Y que sus vidas se llenen de tu Espíritu, y que salga la duda, y tu presencia los llene de esperanza.
– Yo te pido que hoy mismo les muestres, que TU ESTAS CON ELLOS Y LES AMAS…
– Yo sé que tú me escuchas Dios, y yo sé que mi hermana y mi hermano lo saben, que tú los amas, y estarás con ellos por siempre.
En El Nombre De Jesús
Amén

esús yo confió en ti, porque te conozco. Mucho camino hemos recorrido juntos. Aun antes de que yo te conociera, tú ya guiabas mis pasos, y me tomabas de la mano hacia el lugar donde juntos entraríamos en un pacto.

Un pacto de amor, un pacto de vida. Que yo sé que este mundo tendré aflicción, pero te conozco tan bien, que sé que en los momentos peores, en llantos o en dolores, o aunque no te vea y no te sienta, mi corazón lo sabe, tu estas ahí, por eso, Jesús, yo confió en ti.

Esta reflexión “Jesús yo confio en ti”, ha sido escrita originalmente por Hermes Alberto Carvajal Jesús yo confió en ti porque sé que me amas

Jesús yo confió en ti porque sé que me amas. He visto tu mano, he visto tus huellas. He visto tu poder, tu amor y tu paciencia, puliendo mi alma, guiándome de la mano, diciéndome que me amas, aun cuando no merezco ni una gota de tu bendito amor.

Siendo un sucio pecador me amaste, cuando te negué y quise alejarme tú me amaste, cuando entro en mi mente la duda, tú me amaste.

Y siempre al final del día, al final de la jornada, cuando después de la lucha mis lágrimas secabas, con tu paciencia, y tu dulzura, me confirmabas una vez más, cuanto me amabas, por eso, Jesús, yo confió en ti.

Jesús yo confió en ti por tus promesas. Lo más firme, lo más estable, lo más puro es tu palabra.

Tus promesas que en mi corazón llevo grabadas, las cuales son mi ancla en mis tormentas, la roca en la que cansado puedo recostarme, y volver a pararme firmemente. Promesas que levantan mi alma, el sello de tu amor eterno, mi protección contra los fuertes vientos.

Tu palabra que me protege en el fuego, en la lucha. Y si te llego a fallar, tú has prometido que tu amor y tu presencia jamás me has de negar, por tus promesas, Jesús, yo confió en ti.

Jesús yo confió en ti, porque me sanas, porque sé que las heridas que aun sangran en mi alma, no estarán ahí por siempre.

Tú me amas, tú me sanas. Me sanas cuando me levanto, tu mano acaricia mi cabeza por la noche.

Tu amor me sana, tu salvación me sana, tu poder me sana, el saber que me ha has dado mil oportunidades para ser feliz y levantarme; saber que me has perdonado tanto, y que me ayudas a olvidar mi llanto, Jesús, todo esto me fortalece y me sana.

Sanas mi cuerpo, sanas mi mente, sanas mi alma. Sanas el dolor de mi pasado, y sanas mis heridas del mañana. Tú me sanas, por eso, Jesús yo confió en ti.